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La Honda CBX 1000 (1978): la sinfonía del seis cilindros
Índice
- Un seis cilindros nacido en los circuitos
- El motor: una mecánica de relojería de 24 válvulas
- La sinfonía mecánica: ese famoso "sonido de F1"
- Un diseño teatral: el bloque expuesto
- Rendimiento: reina de la carretera en 1978
- 1981: la transformación en sport-GT Pro-Link
- Un mito de colección
- Tabla resumen
- Preguntas frecuentes
Un seis cilindros nacido en los circuitos
A finales de los años 70, Honda quería dar un golpe de efecto. Una década antes, la Honda CB750 Four de 1969 había inventado el concepto mismo de superbike japonesa; ahora era necesario un nuevo manifiesto tecnológico. Sería la CBX 1000, presentada en 1978, una máquina cuya única especificación era demostrar la superioridad de ingeniería de la marca.
Para ello, Honda no partió de una hoja en blanco: la firma se basó en su ADN de competición. El hombre detrás del proyecto, Shoichiro Irimajiri, no es otro que el ingeniero que diseñó los fabulosos motores multicilíndricos de Grand Prix de los años 60. Su obra maestra, la Honda RC166, era un 250 cm³ de seis cilindros en línea que rugía a 18.000 rpm y ganó las diez carreras del Campeonato del Mundo de 1966 en manos de Mike Hailwood. La CBX es la descendiente directa de esta herencia de pista: Irimajiri decidió que era hora de trasladar a la carretera la ciencia del seis cilindros forjada en competición, siguiendo la línea de la dominación de Honda en el Gran Premio.
El motor: una mecánica de relojería de 24 válvulas
El corazón de la CBX es este seis cilindros en línea de 1047 cm³, montado transversalmente y refrigerado por aire. Una arquitectura rarísima en una moto de serie. Cada detalle respira competición: doble árbol de levas en cabeza (DOHC), 24 válvulas (cuatro por cilindro) y una alimentación confiada a una batería de seis carburadores Keihin. La relación diámetro-carrera de 64,5 × 53,4 mm y una relación de compresión de 9,3:1 delatan un motor diseñado para girar alto y rápido.
El resultado bruto: 105 caballos a 9.000 rpm y aproximadamente 85 Nm de par, transmitidos por una caja de cambios de 5 velocidades. En 1978, ninguna motocicleta de producción lo superaba. Donde la Kawasaki 900 Z1 reinaba con un cuatro cilindros, Honda ponía sobre la mesa dos cilindros más y una suavidad mecánica inédita. Un refinamiento de ingeniería que la marca llevaría aún más lejos unos años después con la Honda NR750 de pistones ovales.
La sinfonía mecánica: ese famoso "sonido de F1"
Si la CBX ha quedado en la memoria, quizás sea sobre todo por su voz. Seis pequeños pistones animados a altas revoluciones, seis carburadores que aspiran al unísono: al abrir el acelerador, la CBX produce un aullido metálico y cristalino que solo pertenece a los multicilíndricos. Los entusiastas lo comparan de buen grado con el canto de un Fórmula 1 de los años 60, precisamente el sonido de los motores de Gran Premio de los que desciende la CBX.
Este timbre no es una coincidencia de marketing: es la consecuencia física del seis en línea, de sus combustiones cercanas y de su capacidad para subir de revoluciones. Donde un gran bicilíndrico ruge, la CBX canta. Esta firma acústica sigue siendo, aún hoy, uno de los argumentos que hacen girar cabezas en las concentraciones de motos antiguas.
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Un diseño teatral: el bloque expuesto
Es imposible hablar de la CBX sin mencionar su presencia visual. Mientras la mayoría de las motos ocultan su mecánica, Honda hizo lo contrario: el seis cilindros se extiende orgullosamente bajo el depósito, sobresaliendo ampliamente de cada lado del chasis. Este inmenso bloque, pulido y exhibido, se convierte en el elemento central del diseño, una verdadera escultura mecánica.
Para lograr esto, los ingenieros hicieron del motor un elemento portante del chasis: el chasis tubular prescinde de los tubos descendentes delanteros, dejando que el bloque asuma parte de los esfuerzos. Esta proeza permite exhibir las seis salidas de escape y la fila de carburadores sin ocultarlos. El resultado es tan espectacular como funcional: una estética que, como la de la Suzuki Katana, ha marcado de forma duradera el imaginario de los motociclistas.
Rendimiento: reina de la carretera en 1978
En su lanzamiento, la CBX 1000 era simplemente la motocicleta de serie más rápida y potente del mundo. Su velocidad máxima rozaba los 217 km/h, una cifra asombrosa para la época. La revista estadounidense Cycle World la convirtió en la primera motocicleta que probaron en superar los 130 mph (aproximadamente 209 km/h), completando el cuarto de milla en poco más de 11,6 segundos.
Estas prestaciones situaban a la CBX en una categoría aparte, la de las máquinas excepcionales que superaban los límites, la misma búsqueda de velocidad absoluta que, dos décadas más tarde, daría origen a la Suzuki Hayabusa. Con sus 247 kg en seco, la CBX no era un peso pluma, pero su motor sobrealimentado lo compensaba con creces, ofreciendo una potencia y una flexibilidad que aún hoy le valen un lugar entre las motos destacadas de la historia de la velocidad.
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1981: la transformación en sport-GT Pro-Link
A pesar de su prestigio, la CBX se vendió modestamente. Sin embargo, Honda notó que muchos compradores la equipaban con carenados y maletas. La marca sacó sus consecuencias: en 1981, la CBX abandonó su desnudez para renacer como sport-turismo. Esta versión recibió un carenado tres cuartos cuidadosamente diseñado, cuya parte inferior estaba pensada para dejar visible el famoso seis cilindros, ahora pintado de negro.
Las evoluciones técnicas le siguieron: suspensión trasera con monoamortiguador Pro-Link (en sustitución de los dos amortiguadores originales), horquilla neumática de 39 mm (frente a los 35 mm anteriores), frenos más generosos y maletas laterales opcionales en un chasis reforzado. El motor, por su parte, fue ligeramente suavizado a unos 98 CV, con nuevos perfiles de árboles de levas que privilegiaban las revoluciones medias. La CBX se convirtió en una auténtica rutera con carácter, prima espiritual de la Honda Gold Wing. Sin embargo, este fue su canto del cisne: después de cinco modelos, la producción se detuvo en 1982.
Un mito de colección
Comercialmente moderada, la carrera de la CBX fue breve. Pero es precisamente esta rareza, unida a su motor fuera de lo común, lo que la convierte hoy en un objeto de colección de culto. Los ejemplares en buen estado se intercambian a precios elevados, y los modelos 1978-1979 «de chasis desnudo», con su mecánica expuesta, son los más buscados por los aficionados.
La CBX 1000 encarna una filosofía pasada: la de un constructor que construye una moto no por volumen, sino para demostrar que es capaz de hacerlo. Al igual que la Kawasaki GPZ900R Ninja, pertenece a ese panteón de máquinas japonesas que marcaron una época. Su seis cilindros cantarino permanecerá para siempre como una de las más bellas declaraciones de amor a la mecánica jamás firmadas por la industria de la motocicleta.
Tabla resumen
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Años de producción | 1978 – 1982 |
| Motor | 6 cilindros en línea transversal, refrigerado por aire |
| Distribución | Doble árbol de levas en cabeza (DOHC), 24 válvulas |
| Cilindrada | 1047 cm³ |
| Diámetro × carrera | 64,5 × 53,4 mm |
| Alimentación | 6 carburadores Keihin |
| Potencia | 105 CV a 9.000 rpm (≈ 98 CV a partir de 1981) |
| Caja de cambios | 5 velocidades |
| Velocidad máxima | ≈ 217 km/h |
| Peso en seco | ≈ 247 kg |
| Ingeniero jefe | Shoichiro Irimajiri (diseñador de la RC166) |
| Evolución 1981 | Sport-turismo: carenado, suspensión Pro-Link, horquilla de 39 mm |
FAQ — Preguntas frecuentes
¿Por qué la Honda CBX 1000 tiene un motor de seis cilindros?
Honda quería demostrar su superioridad técnica trasladando a la carretera la experiencia adquirida con sus motores de seis cilindros de Gran Premio de los años 60, como la RC166. El ingeniero Shoichiro Irimajiri, diseñador de ambos, fue el artífice de esta elección.
¿Cuál es la potencia de la Honda CBX 1000?
El seis cilindros de 1047 cm³ desarrolla aproximadamente 105 caballos de fuerza a 9.000 rpm en los modelos de 1978-1980, y luego fue ligeramente suavizado a aproximadamente 98 caballos de fuerza a partir de 1981.
¿Por qué se dice que la CBX suena como un Fórmula 1?
Su arquitectura de seis cilindros en línea, con sus seis carburadores y su capacidad para subir de revoluciones, produce un aullido metálico y agudo muy parecido al canto de los monoplazas de Gran Premio de los años 60.
¿Cuál es la velocidad máxima de la Honda CBX 1000?
Alcanza aproximadamente los 217 km/h, lo que la convertía en la moto de serie más rápida del mundo en su lanzamiento en 1978.
¿Es la Honda CBX 1000 una moto de colección?
Sí. Producida solo de 1978 a 1982 y relativamente rara, se ha convertido en un objeto de colección de culto, siendo los modelos "de chasis desnudo" de 1978-1979 los más buscados.

